lunes, 2 de febrero de 2026

 Decir “ya no tiene sentido hablar de derecha o izquierda” no nace sólo de que los partidos traicionen su ideología, pero eso es una parte central del problema. Hay varias capas.

1. Sí: la traición ideológica existe

Muchos partidos siguen usando las etiquetas, pero ya no practican lo que dicen ser.

  • Partidos “de izquierda” que:

    • aplican políticas neoliberales,

    • pactan con élites económicas,

    • gobiernan con lógica tecnocrática y no popular.

  • Partidos “de derecha” que:

    • abandonan el liberalismo clásico,

    • usan al Estado para beneficiar a los suyos,

    • apelan más al resentimiento identitario que a principios.

Esto genera cinismo: la gente ve que el discurso no corresponde con los hechos y concluye:
👉 “entonces izquierda/derecha no significan nada”.

Pero ojo: eso es una reacción, no una verdad.


2. El problema no es el eje, es el vaciamiento

Derecha e izquierda siguen nombrando conflictos reales:

  • desigualdad vs. mercado,

  • redistribución vs. acumulación,

  • derechos sociales vs. privilegios,

  • Estado como garante vs. Estado mínimo.

Lo que pasa es que:

  • los partidos administran el sistema, no lo discuten;

  • se vuelven gestores, no proyectos de sociedad.

Bourdieu diría: el campo político sigue ahí, pero los actores juegan con reglas que ya no cuestionan.
Resultado: la política se desideologiza en la práctica, pero no en sus efectos.


3. “Ya no hay izquierda ni derecha” suele ser un discurso interesado

Aquí hay trampa, camaradas.

Ese discurso muchas veces sirve para:

  • neutralizar el conflicto (“todos somos lo mismo”),

  • desactivar la crítica estructural,

  • esconder relaciones de poder bajo la idea de “sentido común”.

George Carlin lo diría así:

“Te dicen que no hay izquierda ni derecha… justo cuando la derecha ya ganó”.

No es casual que esta frase circule cuando la desigualdad aumenta, no cuando disminuye.


4. Lo que sí cambió: las formas del conflicto

Hoy el eje clásico se cruza con otros:

  • identidades,

  • cultura,

  • género,

  • nación,

  • seguridad,

  • tecnología.

Eso confunde el mapa, pero no elimina el territorio.

Por eso mucha gente siente:

“No me representan ni unos ni otros”

No porque no exista el conflicto, sino porque nadie lo está nombrando con honestidad.


Conclusión clara

👉 No se dice que ya no hay derecha e izquierda porque no existan, sino porque los partidos las han vaciado de contenido.
👉 El error es confundir la crisis de representación con la muerte de las ideas.
👉 El conflicto sigue ahí, aunque intenten maquillarlo como “polarización inútil”.

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