domingo, 1 de febrero de 2026

 "La sociedad del rendimiento está dominada en su totalidad por el verbo 'poder', en contraposición a la sociedad de la disciplina, que formula prohibiciones y utiliza el verbo 'deber'. A partir de un determinado punto de productividad, la palabra 'deber' se topa pronto con su límite. Para el incremento de la productividad es sustituida por el vocablo 'poder'. La llamada a la motivación, a la iniciativa, al proyecto, es más eficaz para la explotación que el látigo y el mandato. 

El sujeto del rendimiento, como empresario de sí mismo, sin duda es libre en cuanto que no está sometido a ningún otro que le mande y lo explote; pero no es realmente libre, pues se explota a sí mismo, por más que lo haga con entera libertad. El explotador es  explotado. Uno es actor y víctima a la vez. La explotación de sí mismo es mucho más eficaz que la ajena, porque va unida al sentimiento de libertad. Con ello la explotación es también posible sin dominio".

Byung-Chul Han

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