lunes, 2 de febrero de 2026

 MC sí juega a “no somos la vieja política”, pero en la práctica reproduce muchos de sus vicios, sólo que con estética joven, lenguaje cool y branding naranja.

1. ¿Por qué dicen que no son la vieja política?

Porque su narrativa es antipartidista sin ser antipoder.
MC no se presenta como ideología, sino como actitud:

  • “ni PRI ni PAN ni Morena”

  • “ciudadanía”

  • “futuro”

  • “jóvenes”

Eso vende muy bien en un país hastiado de los partidos tradicionales. El problema es que el discurso no coincide con el reclutamiento real.


2. El reciclaje de impresentables

MC sí ha incorporado perfiles claramente ligados a la vieja política, algunos con trayectorias cuestionables:

  • ex-PRI

  • ex-PAN

  • operadores locales con prácticas clientelares

  • figuras con expedientes éticos muy flojos

Esto no es un accidente: MC funciona como refugio político para cuadros que ya no caben en otros partidos.
No es renovación: es rebranding.


3. Laura Ballesteros y el mito de la “ciudadanía”

El caso de Laura Ballesteros es simbólico.
Viene del PAN, con formación y lógica claramente liberal-conservadora, y MC la presenta como “activista ciudadana”.

Aquí pasa algo muy Bourdieu:

Cambia el capital simbólico, no el habitus político.

Es decir:

  • cambia el logo

  • cambia el tono

  • cambia el vocabulario
    👉 pero la forma de entender el poder sigue siendo la misma


4. Entonces… ¿MC es de derecha?

Sí, pero es una derecha “light”, cosmopolita y desideologizada.

No es derecha religiosa ni autoritaria, pero sí:

  • pro-mercado

  • tecnocrática

  • meritocrática

  • muy cómoda con el statu quo económico

  • enemiga del conflicto social de fondo

MC no cuestiona las estructuras, sólo quiere administrarlas con menos culpa y más diseño gráfico.

Por eso:

  • hablan de movilidad, no de desigualdad estructural

  • hablan de emprender, no de redistribuir

  • hablan de libertades individuales, no de justicia social profunda


5. ¿Por qué fingen ser otra cosa?

Porque hoy ser derecha en México no vende, pero ser “moderno”, “joven” y “ciudadano” sí.

MC entendió algo clave:

La ideología espanta, la estética enamora.

Por eso su política es más marketing que proyecto histórico.


6. Conclusión brutal

MC no es la vieja política…
es la vieja política con sneakers, playlist indie y discurso TED.

No son el PRI, no son el PAN…
pero tampoco son una alternativa estructural.

Son el partido perfecto para quien quiere:

  • sentirse distinto

  • sin cambiar demasiado nada

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