viernes, 20 de febrero de 2026

 A la luz de estas consideraciones, podemos sostener que la democracia de masas de la sociedad de consumo actual logra neutralizar el constituirse del disenso extendiendo y generalizando un consenso omnipresente, que llega hasta los rincones más recónditos de la conciencia. El resultado es el conformismo de masa coesencial a la moderna sociedad de mercado, que subvierte por completo la máxima libertina: ya no es «exteriormente como se acostumbra, interiormente como se quiera» (foris ut moris, intus ut libet), sino «exteriormente como se quiera, interiormente como se acostumbra» (foris ut libet, intus ut moris). 

Diego Fusaro

aquí hay dinamita filosófica. Vamos a desarmarla con calma.

La tesis dice algo muy fuerte: la democracia de masas en la sociedad de consumo no reprime el disenso… lo neutraliza. Y eso es más sofisticado.


1️⃣ ¿Qué significa “neutralizar el disenso”?

En regímenes autoritarios clásicos (piensa en la Joseph Stalin o la Adolf Hitler), el disenso se reprime: censura, cárcel, violencia.

En cambio, en la sociedad de consumo contemporánea —muy en la línea de lo que analizó Herbert Marcuse en El hombre unidimensional— el sistema no necesita prohibir. Hace algo más elegante:

  • Integra la crítica.

  • La convierte en estilo.

  • La transforma en mercancía.

Puedes ser “rebelde”, pero dentro del catálogo.

El disenso existe… pero es absorbido.


2️⃣ El “consenso omnipresente”

Aquí la idea es que el mercado no solo organiza la economía, sino también:

  • Deseos

  • Identidades

  • Aspiraciones

  • Lenguajes

No se impone una ideología explícita; se difunde un sentido común compartido:

  • Consumir es normal.

  • Competir es natural.

  • La identidad es una elección estética.

  • El éxito es acumulación.

Este consenso llega “a los rincones más recónditos de la conciencia”. Es decir, no solo condiciona lo que haces, sino lo que deseas.

Aquí podríamos traer también a Alexis de Tocqueville, quien ya advertía que en las democracias modernas el peligro no era el tirano, sino la presión suave de la opinión mayoritaria.


3️⃣ La inversión de la máxima libertina

La frase latina es clave.

Antiguamente:

foris ut moris, intus ut libet
“Por fuera como es costumbre, por dentro como quieras.”

Es decir:
Externamente te adaptas a la norma, pero internamente conservas tu libertad.

Ahora, según el texto:

foris ut libet, intus ut moris
“Por fuera como quieras, por dentro como es costumbre.”

Esto es brillante y perturbador.

Hoy puedes:

  • Vestirte como quieras.

  • Tener el estilo que quieras.

  • Declarar la identidad que quieras.

  • Opinar lo que quieras en redes.

Pero internamente:

  • Deseas lo que todos desean.

  • Temes lo que todos temen.

  • Aspiras a lo que el mercado define.

  • Piensas dentro de marcos prefabricados.

La libertad se volvió estética, no estructural.


4️⃣ El conformismo de masa

No es un conformismo impuesto.
Es un conformismo autoinducido.

No se siente como obediencia.
Se siente como elección.

Y ahí está la trampa.

El sistema ya no necesita decir:

“No pienses eso.”

Solo necesita hacer que:

“No se te ocurra pensarlo.”


5️⃣ Crítica honesta

¿Es exagerado?
Un poco.

Porque sí existe disenso real.
Sí hay pensamiento crítico.
Sí hay movimientos que rompen marcos.

Pero el diagnóstico señala algo profundo:
En una sociedad donde todo puede convertirse en producto, incluso la rebeldía puede perder filo.

“No quiero solo elegir. Quiero elegir lo que no estaba en el catálogo.”

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